La falta de hábito lector


LA FALTA DE HÁBITO LECTOR

La lectura es una de las actividades más importantes y útiles que el ser humano realiza a lo largo de su vida. En primer lugar, la lectura, del mismo modo que todas las restantes actividades intelectuales, es una actividad exclusiva de los seres humanos, únicos seres vivos que han podido desarrollar un sistema intelectual y racional avanzado. Esto quiere decir que la lectura es una de aquellas actividades que nos define por lo que somos frente al resto de los seres vivos. Esta capacidad que por lo general comienza a adquirirse muy lentamente desde temprana edad y se manifiesta de por vida, es decir que no se pierde con el tiempo.

¿Qué es el hábito de lectura?

El hábito de la lectura tiene que ver con el acto de leer reiteradamente, al mismo tiempo que se ponen en práctica un grupo de habilidades y destrezas. Estas últimas adquiridas gracias a la constancia y al dominio progresivo de la lectura. 

¿Se puede ganar el hábito de lectura?

Adquirir el hábito de lectura está muy alejado de poner en práctica una fórmula mágica o una ecuación matemática. En este siglo se encuentra la dificultad de formar hábitos de lectura más allá de lo exigido en el ámbito estudiantil y académico. Lo que se busca más bien es lograr individuos que lean sin aferrarse a objetivos pedagógicos.
No se nace lector, ni hay un gen que permita el desarrollo espontáneo de la lectura. Adquirir estos hábitos viene dado por el entorno cultural que rodea a las personas. Es por ello que para ganar el hábito de lectura es necesario rodearse de todo un entorno que esté en pro de ella.
La lectura debe ser un disfrute y una manera de proyectar las aspiraciones personales y no simplemente un requisito académico. En este marco de circunstancias se puede afirmar categóricamente que sí es posible ganar el hábito de lectura.


Testimonio de una adolescente que no tiene el hábito lector

Adriana Marín tiene 15 años y la lectura no es su pasatiempo favorito. Ella prefiere pasar su tiempo libre frente al televisor, pasando videojuegos o escuchando música.
"La lectura es igual a estudiar para mí. Desde que tengo memoria, los libros siempre han sido para estudiar. Que me digan que es para entretenerme no tiene sentido". Aunque asegura que cada vez que le ha tocado leer un texto literario le ha parecido interesante, siempre pierde el interés cuando le toca hacer un informe. "Siempre que me ha tocado leer algo distinto a los textos de historia, matemáticas o ciencias, los profesores dejan muchas tareas. Los informes por capítulos son lo más cansón y así no me entretengo cuando leo. Siento que se convierte en una carga". Adriana aún no ha leído joyas de la literatura universal como 'Don Quijote de la mancha', 'Cien años de soledad' o 'El principito', y cree que no vale la pena hacerlo. "En esos casos es mejor ver una película, ya hay películas de todos esos libros importantes. No es necesario sentarse a  leer las quinientas páginas que contiene".
Este panorama es el más común en las nuevas generaciones. Y es que, aunque la lectura transporte a las personas a mundos insospechados en los que prima la imaginación y en los que, para ponerlo en términos de Adriana, uno es el director de su propia película, ya es mínimo el público para esta clase de función. Al parecer, las grandes joyas de la literatura universal y los nuevos textos de escritores solo sobrevivirán en la memoria de aquellos que aún creen que la lectura es un pasatiempo que vale la pena.

Consecuencias de la falta de hábitos de lectura

La falta de hábitos de lectura tiene repercusiones que van más allá del abandono de textos literarios. La mala ortografía, la falta de cultura, el déficit en la capacidad de crear argumentos para defender posiciones y la evidente pérdida de habilidades comunicativas, son las principales consecuencias de no leer regularmente.

El docente de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga, Jaime Pallares, señala que "la falta de hábitos de lectura en las nuevas generaciones se ha convertido en una voz generalizada. Es muy preocupante ver que los jóvenes no disfrutan de las obras literarias y que por el contrario las asocian a prácticas sosas y aburridoras". Esta generación según el profesor, "aprendió a leer textos audiovisuales, los textos escritos perdieron total validez para ellos, y se convirtieron en la materialización de una práctica que desde su perspectiva no les ofrece nada", aseguró.





En este sentido Ana Roa, directora de la Biblioteca Nacional y del Plan Nacional de Lectura  que lidera el Ministerio de Cultura, sostiene que es necesario venderles la idea de leer a los jóvenes pero desde otro ángulo. "Las plataformas digitales son una salida, ahora existen propuestas multimedia que hacen de leer una actividad interactiva. Es necesario llegarles a las nuevas generaciones con alternativas diferentes que los encaminen en la lectura". Sin embargo, Roa explica que no hay que confundirse con la lectura en internet. "Uno se imagina que la lectura en internet reemplaza la lectura en libros impresos. Sin embargo, hay una distinción porque la herramienta digital se utiliza en procesos de búsqueda generalizada, mientras que la lectura como ejercicio le apunta a la profundización, crítica y asimilación de textos. Lo que hay que mirar es la manera de conjugar las dos y apuntar en esa dirección".


¿Cómo crear el hábito lector?

El siguiente video que brinda algunos consejos muy útiles para crear el hábito lector:




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